miércoles, 30 de mayo de 2007

Fisiopatología de la Disnea

Es el síntoma respiratorio más frecuente y, muchas veces, es la única traducción clínica de múltiples enfermedades cardiorrespiratorias.

Puede ser definida como la necesidad consciente o no, de aumentar el trabajo respiratorio, resultando en un esfuerzo muscular mayor del normalmente necesario para producir ventilación e intercambios gaseosos satisfactorios.

En condiciones normales, el mecanismo ventilatorio no es percibido, a no ser cuando, voluntariamente, se dirige la atención a la respiración. El “patrón individual” de respiración (frecuencia, amplitud y ritmo) sería, pues, una función inconsciente.

El “conocimiento” de la dificultad respiratoria es condición básica en la definición de disnea subjetiva. Individuos normales, después de grandes esfuerzos, aumentan la frecuencia y la amplitud respiratorias, llegando a utilizar todo el volumen de reserva inspiratoria, sin se que se quejen de disnea.. En estos casos la sensación correspondiente al esfuerzo muscular aumentado no llega a ser percibida como incapacidad de ventilar satisfactoriamente. Evidentemente ello está relacionado con la costumbre de someter a esfuerzos de determinada intensidad.

Por otro lado, la disnea implica falta de “saciedad” respiratoria, persistiendo la necesidad de aumentar el esfuerzo después de cada movimiento inspiratorio.

Se han formulado múltiples teorías en el intento de explicar el defecto fisiológico responsable de la sensación incómoda. Campbell cree que es la desproporción entre el esfuerzo muscular realizado y el nivel de ventilación efectivamente producido. Otros llegan a postular que debe atribuirse a las alteraciones del tono muscular de los músculos respiratorios; la desproporción entre tensión muscular requerida y la longitud de las fibras sería la responsable de la sensación de “no saciedad” ventilatoria. Widdicombe, estudiando receptores pulmonares, cree que sería la “irritación” de estos receptores que, por un mecanismo reflejo, produciría hiperpnea y broncocosntricción, responsable de la disnea.

Sin duda persistimos en el terreno hipotético y el mecanismo básico es aún desconocido y no ha sido explicado.

Como la sensación de disnea es función cortical, también es pasible de ser influida por múltiples factores personales y ambientales. Una de las causas más frecuentes del síntoma es la ansiedad, responsable de un tipo especial de disnea inspiratoria, con suspiros vinculada con perturbaciones emocionales y psiconeuróticas, motico por el cual se la denomina psicogénica o “neurogénica”.

Cuando la disnea traduce lesión orgánica es más o menos proporcional a la extensión y evolución de la enfermedad, en cada caso determinado, considerándose aisladamente el trastorno. En otras palabras, una cierta alteración anatómica causa mayor o menor trastorno respiratorio en proporción con su extensión.

Por lo tanto, las pruebas de la función respiratoria adquieren gran importancia para la evaluación del compromiso de la misma causado por la enfermedad en estudio y relacionado con el grado de disnea. Se deben evaluar: la ventilación, distribución, perfusión, relación ventilación-perfusión y difusión. Los índices de velocidad espiratoria forzada, ventilación máxima voluntaria (MBC) y los estudios funcionales durante el esfuerzo y después del mismo revisten especial interés.

En el caso de que las pruebas funcionales resulten normales, la disnea debe estar relacionada con uno o vario de los siguientes factores:

a) Ansiedad.

b) Debilidad muscular.

c) Sensibilidad anormal de los receptores pulmonares.

Algunas veces la disnea es un mecanismo compensatorio de alteraciones de trasporte de gases en la sangre o de desequilibrios acidobásicos:

a) Hipoxia, generalmente relacionada con anemia.

b) Acidosis metabólica.

Cuando está relacionada con enfermedad orgánica, corresponde a uno de los siguientes tipos:

a) Enfermedades ventilatorias: síndromes obstructivos o restrictivos.

b) Enfermedades de perfusión, incluyendo estasis pulmonar.

c) Enfermedades de desequilibrio ventilación/perfusión.

d) Enfermedades de la difusión.



Autor: Dr. OSCAR F. CANSECO F.


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